OFRENDA NAVIDEÑA
Sergio Macías
Relato finalista del Especial Día de Todos los Santos 2009

Celia se lava bien las manchas de la cara y las manos y se cambia de pijama. Como mamá siempre dice, una debe irse bien aseadita a la cama y más en la víspera de navidad. Mamá ya no vive con ellos y Celia la echa mucho de menos. Celia sabe que si alguien tiene la culpa, ese es el abuelo. Desde que se vino a vivir con ellos, papá y mamá comenzaron a pelear a todas horas, y ahora mamá se ha ido de casa. Pero Celia tiene un plan. Sólo tiene nueve años, pero como la maestra dice, es muy despierta para su edad. Celia sabe que Papa Noel realmente existe. No el de los cuentos o las películas de la tele, ese es de mentira, sino sobre el que ha leído en los libros de for, fol… ¿Cómo es la palabra?... ¡Ah, sí!, folklore, que papá usa para dar clases en la universidad. Es un dios celta que concede tu mayor deseo, pero requiere una ofrenda especial. Ofrenda significa regalo. Celia lo sabe porque lo ha buscado en el diccionario. Así que Celia ha preparado la ofrenda. Ha sido difícil y le ha dado un poco de asco y también tristeza, pero mereció la pena, porque cuando amanezca, mamá volverá a estar con ellos. Celia se mete en su cama y se acurruca. El despertador marca las 2.30 de la mañana. Una sonrisa de felicidad ilumina su cara.
Diego se levanta silencioso. El reloj marca las 5.45. Tiene que colocar los regalos para Celia. Estas navidades le ha comprado la bicicleta que lleva tanto tiempo pidiéndole. Es un capricho caro, pero desde que Ana le dejó por otro hombre no sabe decirle que no a su hija. Dirige sus pasos hasta el salón donde han colocado este año el árbol. Allí, en la oscuridad, vislumbra a su padre, que se ha vuelto a quedar dormido en la mecedora, viendo la tele. Se acerca para despertarlo y mandarlo de vuelta a la cama.
El grito de horror de Diego rompe el silencio de la noche.